plástico Rojo

Plástico rojo sumergido en la botella,
hojas de árboles caídos junto al closet,
cenizas esparcidas por la música arrancada,
sentimientos que flotan, pena,
que definitoria palabra: pena.
La luz del farol de la Quintrala asoma en la ventana,
pero no alumbra nada;
aquí sigue todo en penumbras.
El libro sigue cerrado,
las velas continúan apagadas,
como expectantes.
Las sales perdieron sus colores,
las conchas no traen sonidos de olas furiosas,
ni la canción mueve con ritmo los pies.
Pero la mano de cuero café sigue ahí,
atormentando,
recordando que alguna vez se fue inocente, ¿feliz?
El automóvil aparece de repente,
la voz del locutor habla de mujeres y hombres modelando ropa de seda,
cuenta de gusanos que se transforman en mariposas.
El delirio aumenta,
la cicatriz del dedo blanco se vuelve más notoria,
se mueve, hace muecas de espanto.
Es hora de abrir el libro de páginas grises,
de teñir las sales con tonos de cerros porteños
y de sumergir más y más ese plástico rojo.
gracias valpo, gracias cerro alegre

0 Comments:
Post a Comment
<< Home