EL bosque cHilote

La carpa de la ventana grande
me permite apreciar parte de este asombroso lugar,
conquistado luego de largas y penosas horas de incesante caminar,
atravesando mar, lago, ríos y cerros,
con una mochila en los hombros
y el gran anhelo de llegar al destino final.
Ahora la resaca más agradable es mi compañera,
recordándome la diversión nocturna
frente al espectáculo de chispas y leña,
de individuos de todos los colores, aromas y sonidos,
noche de encuentros y desencuentros,
alrededor de un exquisito plato de comida caliente.
Un largo día queda por recorrer,
repleto de experiencias imposibles de imaginar,
y espero, también de olvidar
cole-cole, que asombroso lugar

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