Tuesday, January 10, 2006

" Sexo, sexo...mmm que rico! "

Ayer, luego de una siesta que sólo me ayudó a estar más cansada, más aburrida y más hastiada por el calor y el ruido santiaguino, decidí internarme en este hostil aparato cibernético (que a veces puede ser de utilidad), buscando averiguar qué me ofrecía el mundo cultural urbano para olvidar problemas y divertirme un rato. Finalmente, me decidí a ver una obra de teatro: teatro a luca, sí a luca, digamos que la versión mula pero honesta del teatro a mil. Tomé el teléfono y llamé para preguntar cuál sería la obra que me tocaría ver, aún sabiendo que el nombre es poco o nada lo que aporta. Me respondió un hombre con voz de cagao de calor, y luego de preguntarle, con tono de telefonista barata, que me obligaron a adoptar en un restorán cuico en el que trabajé, qué función darían, me contestó, algo tímido y avergonzado: "sexo, sexo, mmmm que rico"; yo, algo desconcertada pensando que me había topado con un psicópata telefónico de esos que te llaman a la casa a las 3 de la mañana y te asustan pensando que te están mirando justo en ese momento desde el departamento de al frente, le digo: "¿perdón?", él se ríe y me dice: "así se llama la obra: sexo, sexo mmmm que rico". Luego de reírme estruendosamente un rato, invité a un amigo, quien a la vez esperaba a otro que llegaba del sur; bueno, al final terminamos yendo como 5 idiotas sin nada que hacer. Perdidos entre la selva colindante a la torre entel, y luego de preguntarle como a 3 quiosqueros y a un par de taxistas que nada entendían de teatro, dónde quedaba el maldito "teatro a luca", logramos llegar. Se trataba de una sala llena de sillas amontonadas casi al azar, todas un poco roídas y empolvadas. Había mucha gente, de edades dispares, y aspectos aún más diversos, todos con cara de winners porque iban a ser parte del verdadero teatro a mil, el que cuesta luca, al contrario de los que van al otro, al original, pero terminan pagando 5, por lo bajo. Finalmente nos sentamos, intentando que ningún cabezón o chascón o pendejo insoportable estuviera sentado al frente y nos tapara la escenografía y a los actores, y luego de algunas pifias de la galucha, debido a que se estaba atrasando la función y el calor era insostenible, se apagaron las luces y empezó el show. La obra trataba de una mujer, que luego de quitarse un traje de monja y quedar en baby doll con encaje, contaba una serie de experiencias, ordenadas en perfecta cronología, respecto al sexo; todo esto acompañada de otro actor, con cara de che copete, que disfrazado de marido, de tía insoportable, de pendejo achorado, de puta acabronada, de adolescente adicto al reggetón, de muñeca rubia y cachetona y de cuanto personaje pelacable pueda caber en una mente enferma y sexópata, iba y venía del escenario e incluso se paseaba entre el público, obligándolos a hacer el ridículo y a pararse a bailar al ritmo de celia cruz. La obra resultó divertida, y todos salimos renovados y con ganas de compartir una cerveza en alguna shopería del sector, pero más allá creo que logró conjugar temáticas y estilos muy diversos, casi opuestos: la seriedad teórica y la ridiculez de lo cotidiano, los viejos empaquetados con los pendejos de colegio que poco han probado de sexo pero que lo único que hacen es buscarlo por todos lados. Todo reunido en torno al sexo, "mmm que rico".

1 Comments:

Blogger Carlos Siegel said...

Congratulieren!!! cada día somos màs en la blogosfera...iujiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii bienvenida...

10:16 AM  

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