INsomnio noctuRno

Insomnio nocturno; no papá, la leche tibia no sirve, y leer monótonos volúmenes tampoco; ya leí el diccionario de la A hasta la Z y continúo aquí, contando una a una cientos de ovejas obesas.
Un insecto de alas zigzagueantes vuela sobre mi cama, parece que me estuviera espiando.
Cercano al ventanal emerge un CLOC, CLOC, CLOC, desesperado, pero del reloj no existe rastro alguno.
Ese sonido de camión destartalado me parece una suave melodía, me hipnotiza, ¿cómo no extrañarlo?
Me acerco al vidrio empañado y a través de él reconozco a un viejo dormido en la vereda norte; parece cómodo, al menos más que yo.
Otro eco aguado viene como arrancando desde el baño, voy y lo cayo.
Una luz rojiza se cuela por la cortina, mientras un animal de amarillado grito se aleja por la avenida.
Al parecer está amaneciendo, calculo que si logro dormirme ahora sólo tendría dos horas de sueño cuando suene el ingrato y desagradable ring.





